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EL DIABLO EN RECOLETA

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https://www.magnific.com/es/foto-gratis/tiro-angulo-rascacielos-chicago-palomas-volando-cerca-el_8408991.htm#fromView=search&page=1&position=21  Esa tarde de domingo me costó levantarme. Estaba nublado y hacía frío. El viento no sopla en Buenos Aires salvo alguna que otra brisa de vez en cuando que apenas se siente.   Bajé en la estación Uruguay de la línea B y me abrí paso doce cuadras porteñas entre la calle que daba a su edificio hasta que lo vi: edificio precioso en Recoleta, lleno de cristales, el portero dorado y un muchacho full time atendiendo en la puerta.   ―Hola pibe, ¿cómo estás, querido? ¿A quiénes buscabas? ―Hola buenas, a Gustavo y Azucena, la parejita de novios.   ―Ahhh cierto sí sí, pasá nomás. El tercer asensor está libre. ―¡Gracias!   Me abrieron contentos y me recibieron muy bien. Necesitaban un trabajo de escritura en formato libro, que Gustavo había investigado por más de quince años. Era una oferta demasiado generosa para rechazar ...

SILENCIO

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Foto de <a href="https://www.freeimages.com/es/photographer/vexels-94700">Vexels.com</a> en <a href="https://www.freeimages.com/es">Freeimages.com</a> Las camas son una embajada a la libertad como aquel amigo de la infancia con en el que descubriste las cosas más interesantes de la vida. Lo guardan todo bajo llave: silencio.   El primer secreto bien guardado fue cuando lógicamente empecé “a caminar la vida” a los cuatro años. Mamá solía decirme entre anécdota y risas que era un nene muy inquieto. La primera anécdota, fue cuando me desperté producto de un calor incómodo y tibio. El olor me despabiló. La que se quejó por lo bajo fue la empleada.  Sacó todas las sabanas y el colchón a orearse afuera. La baranda era insoportable - decía. Silencio.     Con cada año que pasaba teníamos más complicidad. Otra gran anécdota fue la visita de mi amiguita de la infancia Martina. Nos habíamos criado juntos. Las mejores cosas comienzan a suceder (esa tarde...

PARQUE DE DIVERSIONES

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Extraída de la web: gusano loco.- La vida debería ser un parque de diversiones con boleto perpetuo. Allí está el parque del centro de mi ciudad natal, capital de provincia, Patagonia argentina, sur del sur. Entre flashes sutiles vienen esas calles de tierra, las múltiples máquinas que se armaban y desarmaban para luego salir a las corridas al próximo pueblo.   Las voces alegres de fondo, cada timbre es único. Los tonos infantiles abundan entre los puestitios de juegos. El viento nos pega cachetazos en la cara, en las manos, en la cabeza y el pecho como queriéndonos despertar pero nosotros seguimos en la nebulosa del sueño.   Entre las risas hay un llanto de fondo. Me doy vuelta mientras veo a mi hermano (hoy de treinta y tres), que con sus dos años y medio, grita y me reclama.   ―Mirá Lali toy en gusano ahora sube y apué baja el gusano ― le festejo y sonrío. El Rodrigo de cuarenta y cinco es ahora un pibe de catorce, alto, esbelto, ojos celestes, rubio. ¿Por qué está tan ...

DESINTERÉS

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  Me gusta la palabra Libertad. Esa que todo el mundo grita y los adolescentes y jóvenes reclaman pero a la hora de los bifes nos termina moliendo a bofetadas. Todos adoramos ser libres, pero, ¿estás dispuesto a pagar el precio esa libertad?    Tal vez lo opuesto a la libertad sea la rutina. Una palabra que lo encasilla todo. Las aves que no pueden volar a menudo se quejan. ¿Tanto cuesta hacerse cargo de la elecciones?   A quien jamás podré entender es a mi padre, por eso, me atrevo a contarte su historia. Porque si te la cuento ahora es en cierta forma perdonarme y perdonarlo, es también liberar esa jaula del alma y volar. No podés vivir preso. Las jualas que más duelen no son físicas.   Mi padre se llama Adolfo y es una persona ansiosa y obsesiva. Enferma de control y de que lo controlen. Su ansiedad lo hacía muchas veces ser víctima de un tartamudeo constante, a veces, cuando mis amigos de la escuela iban a casa, parecía la bocina de una calesita con pat...

NUEVA ZELANDA

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  Durante cuatro años pasé por muchos lugares. Uno fue un colegio de arte. Lo sorprendente fue lo que vino al final de todo este ciclo, no durante mi paso por allí. Recuerdo como si fuera ayer dos calles: una daba a la avenida, y la otra, a una calle oscura y más estrecha. Ahí de pie, se alzaba el colegio como viejo castillo sobre la vera del cerro.  Mi llegaba fue inesperada y generó gran hecatombe en todo el pueblo: “el profe de inglés que viene de la capital sureña”.  Entré al aula y sentí nuevamente después de tanto tiempo esa energía juvenil. Ese intenso fluir de la vida. Chicos y chicas de quinto año a punto de terminar y abrirse al mundo. Los vi tan curiosos ese primer día de clase que opté por conversar con ellos. Las clases no sólo eran clases de idiomas, sino enseñanzas de vida, cinco minutos antes de que tocara el timbre optaba por charlar, poner cuestiones de papeles al día o la magia de un “chicos cómo están” hacían muchísimas veces maravillas que los directi...

HILO FINO

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  Me habían citado. Justo éste de cualquier otro día. Al parecer era hoy nomás. Lo único que me dijeron: reunión de rutina, traiga toda su documentación que lo vamos a estar esperando. Día raro y atípico. Salí calmo pero con prisa. Llegué hasta la oficina. El aire estaba frío. Entré haciendo tres respiraciones. Al verme, el policía que custodiaba abrió la puerta. -  Señor, disculpe que lo moleste… ¿ sacó turno? – preguntó con cautelosa calma.   -  Me dijeron que me anuncie en la entrada – respondí con aparente tranquilidad. -  Espéreme un minuto aquí, voy a verificar – dijo tan neutral como una voz en off. -  Puede pasar, aguarde un minuto que le tomo la temperatura. Colóquese alcohol en gel, por favor. Pase y siéntese.    Las máquinas y los números que indican los turnos estaban apagados. En la sala de espera éramos solamente dos personas en total. El recinto parecía desierto. Había un terrible silencio. Nos miramos con los barbijos puestos....

EL INSTANTE

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  Me mataba. Me asfixiaba. Me dolía detrás de las orejas. Mi respiración se volvía caliente, pesada y fétida como cuando uno viaja y entra a un baño público. Tenía y debía, por ley, llevar puesto el barbijo.   Entiendo que en las grandes ciudades es necesario pero en donde yo vivo, el oxígeno es siempre puro. Al respirarlo, se entremezclan aire, cerro, el sabor húmedo del viento, lo agreste de la tierra y la mierda. Lo urbano y lo salvaje conviven. Los paisajes cordilleranos únicos en el mundo atraen todo tipo de gente. Muchas veces, se ven avutardas o flamencos planeando sobre el lago. Un espectáculo natural único.   Soy Marcos, tengo 40 años y vivo en un pueblo que es como todo pueblo: con su rutina y su tedio, su temporada alta y baja, su calma y su locura. Al sur del sur con su lago y su cerro. Ese día iba ser largo. Tenía muchas cosas por delante. Primero, hacer las compras semanales. Después, salir por la levot iro xina  para el hipotiroidismo  de mi mujer...